En Buenos aires, Aeropuerto Pistarini, nh jousten, comentarios, experiencias

En Buenos aires, Aeropuerto Pistarini, nh jousten, comentarios, experiencias.
Ahora proseguimos con un colombiano en Buenos Aires Argentina, cuarta entrega de la saga que cuenta mi viaje desde Colombia hasta el hermano país del sur (para los que no lo sepan el anterior es Viaje Lima-Buenos Aires Argentina en avión y con turbulencias.

Uno de los peores defectos que tiene el viajante primerizo es su propensión a estar pensando en la hora local, la de su país y no en la del país que visita. Esto me generó más de una confusión. Pero hay otro defecto y es hacer las conversiones de la moneda local con dólares americanos y con la moneda de donde provenimos. Al final, sencillamente pagaba lo que pedían por la comida o servicio que solicitaba sin andar pensando a cuanto equivalía. Lo anterior no obsta para decir que han sido los desayunos y almuerzos más costosos que he consumido en la vida, tal vez porque fuera de ser en el extranjero, también me tocaron en suerte un par de ellos en el aeropuerto Pistarini. Pero bueno, no nos quedemos en este punto. Supongo que algunos querrán un poco más de acción.
Junto al hotel Nh Jousten Buenos Aires Argentina 2014
Como les comentaba en el anterior post, tomamos el colectivo de Manuel Tienda León (excelente servicio pero con sitio web anti-usable, con un formulario de contacto semejante al cuestionario de una agencia de inteligencia solo para preguntar desde Colombia si recibían dólares...como comprenderán me desanimé de hacer la pregunta en cuestión; sin perfiles sociales visibles y consolidados tanto en G+ como en facebook-fue uno de los motivantes del post aquel sobre marketing local online algunos tips-). Bueno, nos subimos al colectivo y vimos algunos paisajes que a mi juicio me recordaban ciertas zonas de la capital colombiana, otras definitivamente diferentes, el tipo de arquitectura más europeo y menos norteamericano, avenidas muy pero muy anchas y vías en magnífico estado(al menos por las zonas donde transitó el colectivo para llevarnos a la estación central de dicha compañía); un clima que prometía ser excelente, templado, con un sol tibio y un cielo en primera instancia, despejado.
Por Google maps sabíamos que el hotel Nh Jousten estaba relativamente cerca; no obstante para evitar posibles pérdidas, decidimos con Andrés tomar otro transporte allí que nos transportó solamente a 3 personas, una señora que iba a la estación del Ferry (o Ferri, no tengo claro la ortografía) para ir a Uruguay, Andrés y el suscrito.Si no hubiera sido por las indicaciones de la amable dama hubiera muerto, jurando y comiendo tierra, que era un terminal de transporte terrestre.
Como las habitaciones nos las había reservado Google a partir de las 3 de la tarde y eran las 8 de la mañana aproximadamente, decidimos ir a recepción -envalentonados tambien con los datos que nuestra Guía virtual nos había suministrado-, contar nuestra historia y pedir el favor si nos podían regalar wi-fi, ingresar al baño, guardar las maletas y esperar a que llegaran otras personas mientras nos orgánizabamos para almorzar. Afortunadamente los empleados del hotel fueron muy condescendientes y nos concedieron estos favores.
Andrés puso a cargar el celular (llevándose la sorpresa que las clavijas o enchufes no eran como los acostumbramos aquí, de 2  patas verticales o de 3 incluyendo una redonda, no, eran tres patas como las de un calentador de agua; en recepción le prestaron un conversor)se acostó a dormir en un sillón mientras yo me enloquecí sacando unas 4 fotos alrededor del hotel, subiendolas al facebook y poniendo otros mensajes en redes sociales. A los pocos minutos Juli (otro colega colombiano que estaría en el evento y que había llegado un par de días antes y se quedaba en un hostal mientras) escribió que estaba aburrido y que si podía llegar donde estábamos nosotros. Por supuesto que sí, que en unos minutos llegaba. Como ya tenía algún contacto con él por internet, ser amigos y charlar de manera fluida fue sencillo. Contó los sitios por los que ya había estado, entre ellos un par de manzanas alrededor de Google Argentina. prometió llevarnos. Hay gente como él que disfruta, andando y conociendo sin mayores preocupaciones, únicamente con su morral, su móvil, algunos dólares y muchas ganas de conocer. Envidiable.
Poco después llegaría al hotel Angela, una colombiana más, experta de los foros de Google (antes de viajar nos contactamos un total de 6 colombianos que estaríamos allí, no solo para intercambiar datos sino para tratar de darnos apoyo y ser un tanto más cómplices en territorio extranjero). Fabuloso, nos contó su viaje, le dijimos que podíamos guardar las maletas, compartimos el acceso wi-fi, nos sacamos algunas fotos y, dedicimos sobre las 10:30 hora local buscar desayuno-almuerzo.
Juli nos recomendó un lugar donde él había comido Pizza, sobre la avenida corrientes, como quien va hacia el obelisco y casi enfrente de un cine o teatro (no lo tengo claro); habían  muchas caricaturas de personajes argentinos en sus paredes.Fue como ingresar al paraíso de las pizzas. La masa, gruesa, crujiente, espectacular, los aderezos, geniales, distintos; fue preciso pedir varios sabores y compartir las porciones. Genial. Cuando fuimos a pagar, haciendo vaca (sume y divida por 4, de a cuanto nos tocaba), nos dieron la cifra en pesos argentinos y nosotros haciendo cuentas en los dedos. Ellos bebieron de unas cervezas grandotas, quilmes, creo, mientras que yo opté por la fácil, agua. Nos reimos, compartimos gratos momentos, duramos tal vez un par de horas, no lo se. Nos asignaron las habitaciones, salimos a tomar muchas fotos en los alrededores. En la noche llegaron más colegas de otras partes del mundo, los respectivos saludos, bromas, intercambio de opiniones, etc. Salimos a cenar, como no,de nuevo pizza.
Tarde en la noche, sobre las 10-11 hangout con la familia, delicioso compartir las experiencias vividas hasta el momento, pusieron en cámara a mi perrita (yo le hablaba pensando que era la voz la que estos animalitos reconocían pero no pareciera, tal vez sea el olor, tengo que averiguar). Me tocó en suerte una habitación con dos camas sencillas, sexto piso,por supuesto calefacción que no toqué por miedo a desconfigurar. Decir que casi no puedo ingresar a la misma la primera vez porque nunca había tenido que abrir una puerta con tarjeta, sería poco; la insertaba de una forma, nada, por fuera don Angel; le daba la vuelta, pues tampoco jajajaja :), luego de como 15 intentos entendí la lógica del asunto y pude entrar. Detrás de la puerta y enfrente a la entrada del WC un espejo gigante, yo me asusté pues ví fue el reflejo de una persona (otra, supuse)...luego del sobresalto, noto que era la, no muy bonita figura mía pero si la conocida y acostumbrada estampa.
En el transcurso de la tarde-noche, tuve que aprender también que esta misma tarjetita debía dejarse en la ranura del encendedor o interruptor, que los botoncitos o leds manejaban ciertas bombillas...por supuesto jugué bastante con esto, encienda,apague...lo mismo sucedía con otros interruptores. Hacía frio, alrededor de unos 10-13 grados centígrados (imaginen a un sujeto acostumbrado a vivir a 18-38 grados centigrados en promedio) pero tenía que ser valiente y bañarme antes de dormir.
Unas botellitas de shampoo, algunos jaboncitos, etc etc...un bidet (los conocía por televisión) y la ducha, con tina a bordo. Una extraña llave, bueno agua fría, ni modo, yo soy fuerte (carajo qué frio). Al siguiente dia me explicarían como iba esto del agua caliente y el agua fria, pero mientras tanto, por lo tradicional.
No me acosté, me desparramé sobre la cama, asi, vestido, encendí unos minutos el televisor, canaleé, prácticamente los mismos canales basura que veía en mi país, así que apagué. sin mantas o cobijas por encima, abracé una almohada abullonadita... ok Google a dormir.Mañana será otro día.

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